Un Cambio para Seguir Educando
Desde su fundación en 2001, Amor Sin Fronteras nació con un propósito claro: brindar educación y oportunidades a los niños de escasos recursos en Cartagena. Durante 14 años, funcionamos como una escuela donde más de 350 niños recibieron no solo educación, sino también almuerzos, uniformes, kits escolares y apoyo integral para continuar con sus estudios.

Como escuela, contábamos con un equipo completo: un director, seis profesores, una manipuladora de alimentos, un encargado de mantenimiento y una secretaria con contratos de tiempo completo. Además, otros docentes especializados en inglés, informática, danzas y psicología trabajaban medio tiempo. Nuestro compromiso con cada niño no terminaba en el aula; al finalizar quinto grado, los seguíamos apoyando en sus colegios con uniformes, zapatos, útiles escolares y ayuda para el transporte.
Sin embargo, mantener este sueño en pie era un desafío monumental. Las donaciones provenían únicamente de grandes amigos de la fundadora, sin apoyo estatal ni ayuda local. Con el paso del tiempo, los costos crecieron hasta volverse insostenibles. Llegó un punto crítico en 2015, cuando, ante la falta de recursos suficientes para cubrir todos los gastos, enfrentamos la dura realidad: la escuela tenía que cerrar.

Fue un golpe difícil, pero en lugar de rendirnos, decidimos transformarnos. En 2015, Amor Sin Fronteras renació como un Centro de Estudios y Tareas Dirigidas, adaptándonos a una nueva realidad sin abandonar nuestra misión. Pasamos de un modelo escolar tradicional a un espacio donde seguimos brindando educación con énfasis en castellano, lectoescritura, matemáticas e inglés, asegurando que los niños continúen aprendiendo y desarrollando sus habilidades académicas.
Hoy, con un equipo más reducido de tres profesores, una manipuladora de alimentos, un encargado de mantenimiento y una auxiliar, seguimos marcando la diferencia en la vida de 110 niños. Aunque ya no somos una escuela formal, continuamos proporcionando lo esencial: un lugar seguro donde aprender, zapatos escolares, kits educativos, y sobre todo, alimentación con productos frescos y nutritivos.
Además, mantenemos vivos proyectos fundamentales como ecología, educación sexual, lectoescritura y conservación del agua, permitiendo que nuestros niños crezcan no solo con conocimientos académicos, sino también con valores y conciencia social.
Sabemos que el camino no ha sido fácil, pero también sabemos que cada cambio ha sido necesario para seguir adelante. De escuela a centro de estudios, nuestro compromiso con la educación y el bienestar de los niños sigue intacto.
Si tú también crees en la educación como herramienta de cambio, te invitamos a ser parte de este sueño.